EL TEMPLO BY ZEN ESTÉTIC
PROYECTO INTEGRAL
El arte de crear un Templo
Hay proyectos que empiezan con una idea… y otros que se cruzan en tu vida como si estuvieras destinada a vivirlos.
El Templo by Zen Estétic fue uno de esos proyectos.
Un camino que tuve el honor de recorrer junto a Eva que confió en mi forma de mirar, de crear, de sentir.
Se trataba de dar forma a una visión profundamente personal, tejida a lo largo de muchos años, una visión que había nacido del amor, del cuidado y de la constancia… era crear un lugar donde el cuerpo, la mente y el alma pudieran sentirse en paz.
Lo hicimos a fuego lento, con cada pieza pensada y sentida.
Desde el diseño de su identidad hasta la forma en la que se recibe a una persona al cruzar la puerta.
Cada detalle tiene un porqué, cada gesto, un mensaje, cada rincón, una intención.
Para mi, El Templo es el regalo de traducir en diseño uno de los lugares más especiales que he tenido la suerte de ver nacer y crecer desde dentro.
Porque El Templo no es un espacio. Es una experiencia.
Identidad visual
LOGOTIPO
La tipografía, estilizada y cuidadosamente elegida, guarda una conexión directa con la marca madre, Zen Estétic.
Una evolución natural que mantiene la esencia, pero con una presencia más solemne, más profunda.
Inspirada en los elementos naturales —la tierra, la madera, la piedra— la gama cromática evoca calma, calidez y serenidad.
ELEMENTOS GRÁFICOS
Parte del universo visual fue creado en sintonía con la filosofía ayurvédica, incorporando representaciones gráficas de los cinco elementos —tierra, agua, fuego, aire y espacio— y los doshas — pitta, vata y kapha—.
Estos elementos están presentes en la filosofía del centro y por ello los trasladamos al lenguaje gráfico, dándoles forma visual para que acompañaran la narrativa de la marca desde lo simbólico y lo estético.
A este lenguaje simbólico se suman los fluidos: trazos envolventes, inspirados en los movimientos del aceite tibio sobre la piel.
Son formas libres, etéreas, que acompañan a la marca y evocan calma, calor y conexión.
Estos elementos no sólo embellecen: profundizan la experiencia visual y traducen al diseño todo lo que en el centro se siente al tacto.
Diseño del espacio
Cada rincón está pensado para que los cinco elementos —tierra, agua, fuego, aire y éter— estén presentes, no solo simbólicamente, sino de forma real y tangible.
La chimenea encendida, la cascada fluyendo, las maderas vivas, el aire en movimiento y los techos que respiran amplitud… todo fue creado para que se sienta y se reconozca.
La arquitectura fue llevada a cabo por Diego, de Castaño Arquitectos, de la mano de Eva.
Y una vez el espacio cobró vida, dimos forma a su voz, a los elementos gráficos, comunicativos y experienciales para que el espacio no solo transmitiera belleza, sino que hablara como la marca, como la filosofía que la sostiene.
Diseño de redes sociales y web
La comunicación digital de El Templo se trabajó con la mismo cariño que cada rincón físico.
Las redes sociales y la web no son solo canales de información y comerciales, tambien son marca: deben transmitir la misma calma, la misma belleza y la misma coherencia emocional.

En redes, diseñamos un universo visual delicado, orgánico y fluido, que reflejara la esencia del lugar y su filosofía.
Cada publicación, cada texto, cada imagen, está pensada para conectar, para sostener y para comunicar con respeto y sensibilidad.

La web fue una prolongación natural de esa experiencia
Diseñamos una estructura clara, una narrativa envolvente y una estética alineada con todo.
El desarrollo fue llevado a cabo por Juanfra Hernández, garantizando que todo funcionara como debía y respetando la esencia de todo este universo.
Dimos forma a un sistema comunicativo completo, coherente y profundamente sentido.
Desde la narrativa de marca hasta su tono de voz, desde la personalidad con la que se expresa hasta la forma en que acompaña a quien la encuentra.
Cada palabra, cada mensaje fue pensado para crear una experiencia real, envolvente y alineada con todo lo que El Templo representa.
No se trataba solo de comunicar. Se trataba de hacer sentir. Y lo hicimos diseñando una comunicación que no solo habla bonito, sino que sostiene, guía y cuida, igual que lo hace el propio espacio.
Durante estos cuatro años, el camino se ha detenido
Seguimos creando juntas, como el primer día, con la misma verdad, la misma confianza y aún más profundidad.
Porque El Templo no es un proyecto que se entrega y se cierra.
Es un espacio vivo, en evolución constante.
Y juntas hemos dado forma a muchas cosas más: packaging, elementos corporativos, campañas, promociones, contenidos especiales, nuevos elementos gráficos, señalética, acciones emocionales y todo lo que la marca necesita.
Seguimos creando con el alma puesta en cada detalle.
Porque cuando una marca nace de dentro,
acompañarla no es un trabajo.
Es un honor.